10 claves para el aprendizaje activo

¿Qué es el aprendizaje activo?

El aprendizaje activo pone tu mente a trabajar a pleno rendimiento. Permite un estudio eficaz, ya que se emplea menos tiempo en aprender, y el conocimiento adquirido es más duradero, flexible y más fácil de aplicar a contextos reales de trabajo.

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Imagen traducida de The Awkward Yeti.

Los sistemas típicos de enseñanza premian un aprendizaje pasivo, que refuerza la capacidad de reconocimiento de lo familiar (por ejemplo, exámenes tipo test) frente a la capacidad creativa que será necesaria en la vida laboral y que es vital para el desarrollo y desempeño profesional. Sigue estos pasos para aprovechar al máximo tu tiempo de estudio:

1. Organiza tu tiempo en función de tu capacidad de atención: Cada persona tiene diferentes capacidades atencionales, de la misma manera que sobre unos corredores prima la resistencia y en otros la velocidad. Programa descansos cortos durante tu tiempo de estudio para prevenir la fatiga mental.

2. Programa la hora de empezar, y más importante aún, la hora de terminar: Establece una rutina y con la práctica notarás que durante el tiempo delimitado tu mente y tu cuerpo se preparan para el estudio. Programar la hora de finalizar aumentará tu motivación y eficacia, aparte de prevenir la fatiga y el cansancio

3. Revisa el día anterior los objetivos de hoy: El cerebro no para de trabajar, ni siquiera cuando dormimos. Revisar las tareas a realizar con anterioridad va preparando el camino a tu mente para movilizar los recursos necesarios. ¡Asegúrate de establecer metas razonables!

4. Recuerda en lugar de releer: Muchas veces leemos el texto varias veces hasta que nos los sabemos, pero ello sólo crea la ilusión de saberlo a través del reconocimiento. Sustituir relecturas por intentos de recordar el material facilita la concentración y nos da un feedback inmediato de los contenidos a los que tenemos que prestar más y menos atención.

5. No hagas esquemas sin haber aprendido antes los conceptos: Los esquemas son herramientas muy potentes para facilitar la creatividad y la flexibilidad mental. Sin embargo, si los hacemos justo después de leer un texto no hemos dado tiempo a nuestra mente de asimilar los contenidos, y el esquema sirve como relectura. Para aprovechar al máximo el potencial de los esquemas, es necesario tener primero los conceptos claros.

6. Si te bloqueas tratando de resolver un problema, descansa: Cuando hemos tratado de resolver un problema varias veces sin éxito nos suele ser por que nuestra mente está empeñada en resolver el problema a través de una fórmula que no está teniendo éxito. Descansa para permitir que tu mente se relaje y de paso a la aparición de soluciones diferentes.

7. Espacia los repasos: Estudiar todo un contenido de una sentada no produce un aprendizaje duradero. Hay que cuidar lo que aprendemos, sembrando las semillas y dándoles tiempo a crecer. Repasar los contenidos de forma cada vez más espaciada en el tiempo favorece una fuerte consolidación del aprendizaje.

8. Busca qué te hace procrastinar: Cada persona tiene diferentes hábitos que le apartan del estudio. Detéctalos y busca soluciones alternativas.

9. Refuerza los logros conseguidos: Haz algo gratificante cuando alcances un objetivo, aunque sea terminar una sesión de estudio. Recuérdate los motivos por los que te mereces ese descanso y permítete el sentirte orgulloso.

10. Ten presente tu objetivo final: ¿Por qué estás estudiando? ¿Qué es lo que te mueve? Mientras tengas presente tu objetivo mantendrás tu motivación por el trabajo diario.

 

 

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