Soy diferente, igual que tú

Imagen asperger

Hoy, 18 de Febrero, como cada año, se conmemora el Día Internacional del Síndrome de Asperger. A pesar de las labores de visibilización y concienciación que se realizan,  aún hablamos de asperger con prejuicios, con miedo y sin tener información precisa de lo que este síndrome implica.

Cuando hablamos de Asperger no hablamos de una enfermedad, sino de un trastorno del desarrollo que se manifiesta visiblemente a través de la dificultad para la comprensión de emociones, propias y ajenas, y normas sociales, y por tanto, de las relaciones personales.

El trabajo conjunto de profesionales y apoyo social y familiar constituyen una labor continua de lucha  por la adaptación y la inclusión de estas personas en el entorno mediante el desarrollo de recursos personales.

No obstante, es necesario continuar apostando por la investigación y la detección temprana de este trastorno, para lo cual resultan imprescindibles unos servicios de calidad, dedicados a la prevención y la promoción de la salud, así como la redefinición del mismo como una característica más de estas personas, educando a la sociedad en valores para la convivencia en la diversidad.

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#El Machismo mata

El 12,5% de las mujeres mayores de 16 años ha sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida. Es probable que seas una de ellas o que alguien cercano a tí esté pasando por esto, pero tú puedes formar parte del cambio.

En ProSa Psicología apostamos por la formación como la primera medida para la prevención del malestar y la promoción de la salud psicológica en todos los ámbitos que la componen. Uno de estos es sin duda el área de las relaciones de pareja, en las que a pesar de lo que se pueda creer al respecto, aún hoy en día podemos observar numerosos gestos, actitudes, hábitos y conductas procedentes de un pensamiento predominantemente machista en nuestra sociedad. En relación con esto, aprovechamos el programa en el que Jordi Évole nos brinda un excelente ejemplo de divulgación, el Salvados del pasado 7 de Febrero, “El Machismo Mata”.

El documental, que puede ser visto por completo en este mismo enlace, explora las vivencias tanto de víctimas como de agresores, y del proceso por el que ambos han tenido que pasar para reconducir su vida y sus relaciones. También se entrevista a aquellos profesionales de la jurídica y la psicoterapia que ayudan a estas personas a superar su situación, ofreciéndonos así algo que quizás nos falta a veces al respecto, y es la perspectiva y el punto de vista de todas las partes de la ecuación, permitiéndonos comprender el proceso de la violencia de género desde los distintos ángulos del problema, y por lo tanto, de una forma más completa.

Trabajar con la víctimas es un aspecto fundamental para el bienestar social y emocional de estas personas pero ¿y los agresores? ¿Se rehabilitan? Negar este aspecto limita el campo de actuación sobre la violencia de género y, como consecuencia, las conductas violentas se vuelven a repetir.

Jorge Freudenthal, el psicólogo entrevistado, comenta cómo la educación emocional de los hombres se ve sistemáticamente restringida. Se les impide expresar la tristeza y otras emociones, y se les fuerza a adoptar un rol de género estricto (“¿es qué eres una niña? ¡deja de llorar!”). Esta educación, heredada y transmitida generación tras generación, es incompatible con el establecimiento de relaciones equitativas en la pareja. Por lo tanto, uno de los objetivos de la terapia con agresores, tras haber identificado los gestos y las conductas machistas predominantes en sus relaciones, consiste en desarrollar nuevas formas de pensar, nuevas actitudes y nuevas formas de gestión de emociones.

Aunque las víctimas pueden superar su situación y los agresores rehabilitarse, se puede evitar una gran cantidad de sufrimiento innecesario mediante la prevención. El testimonio de Marina en el programa es especialmente valioso, una persona que sufrió violencia de género durante su adolescencia, y que actualmente realiza talleres para ayudar a chicos y chicas que se encuentran en esa etapa tan crítica, a instaurar esas formas de pensar que en tantos otros casos, llegaron demasiado tarde.

Sin embargo, nunca es demasiado pronto para comenzar a trabajar en la prevención de la violencia de género y apostar por una educación que permita a los niños y niñas, establecer relaciones basadas en la igualdad, y con ello, construir una sociedad equitativa. Éstas son las claves para ello:

  • Educación emocional desde la edad temprana, que ayude a desarrollar estilos adaptados de expresión de emociones al margen de su género.
  • Educación socioafectiva, que permita establecer relaciones positivas tanto de amistad como de pareja.
  • Educación psicosexual, que permita la práctica de una sexualidad saludable basada en la autonomía y el consentimiento mutuo.
  • Educación para padres y madres: al ser el principal referente de los niños y niñas, hay que tener especial cuidado con lo que les transmitimos. Es importante aprender a reconocer las ideas y actitudes machistas propias que hemos aprendido necesariamente de nuestro entorno, de modo que los más pequeños no las reproduzcan.

 Informándote y formándote, prevenir la violencia de género está en tu mano. No esperes a que te toque para actuar y poner tu parte.

NOSOTROS PODEMOS, YO PUEDO: DÍA MUNDIAL CONTRA EL CÁNCER 2016

Hoy es 4 de febrero, y como cada año, se conmemora el Día mundial contra el cáncer, aunque la realidad es que, millones de personas en el mundo dedican su día a día a luchar contra esta enfermedad mucho más allá del día de hoy.

El lema que acompaña a este Día mundial contra el cáncer en 2016 nos manda un mensaje: “Nosotros podemos, yo puedo”. De esta forma, nos hacen preguntarnos qué está en nuestra mano al respecto. La respuesta a esta pregunta es simple: más de lo que imaginamos.

A pesar de los avances científicos y tecnológicos alrededor de la enfermedad, aún a día de hoy el diagnóstico de cáncer pone, a quien lo recibe y a sus allegados, frente a una serie de sentimientos de diferentes intensidades y consecuencias que, pueden gestionarse de tantas formas como personas las sufran. El apoyo social se convierte en un arma muy poderosa para luchar, sobre todo contra el estrés y las repercusiones emocionales que supone la enfermedad para el paciente oncológico.

Con ello, debemos hacernos conscientes de las posibilidades de influir positivamente en las personas que tenemos alrededor y que sufren las consecuencias del cáncer, pudiendo tratarse tanto de pacientes como de familiares y allegados. Desafortunadamente casi todos conocemos a alguien afectado, en mayor o menor medida, a quien podemos aportar nuestro granito de arena. Tanto si eres familiar o amigo de la persona o formas parte del personal médico o de un voluntariado puedes formar parte de la red de apoyo del paciente y reducir su sufrimiento: si nosotros podemos, él o ella puede.

 

Bibliografía

Dunkel-Schetter, C. (1984) Social Support and Cancer: Finding Based on Patient Interviews and Their Implications. Journal of Social Issues. Vol. 40, Nº 4, pp. 77-98.